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7.3.12

Crash, extraños placeres masoquistas.

Aún recuerdo ese día, recuerdo como se dio todo, como es que mi tan bien planeada vida se había venido abajo por una decisión estúpida: pisar el freno, o el acelerador. Era así de sencillo, así como tomar la pastilla azul o la roja en The Matrix. No se muy bien porque elegí la pastilla acelerador, el punto es que lo hice… y ahí me fui a embarrar contra un coche del año…

Todo hubiera pasado como una graciosa anécdota de coches chocones, de no ser porque uno de los implicados estaba chulamente trajeado (yo), mientras que el otro implicado (de hecho: “la”) era una joven madre de familia… embarazada. Yo no había dimensionado la gravedad del asunto, para mí lo mas grave hasta ese momento era el limpiar por dentro el coche de la señorita, que gracias a que ella venia de una fiesta de niños, los asientos del coche presentaban unas obras de arte dignas de Jackson Pollock, pero con un chingo de merengue y cerezas por doquier. Pero no, ese no era el mayor de mis problemas, la futura madre se empezó a sentir mal, llego la ambulancia y se la llevaron al hospital fresa mas cercano de la localidad, llegaron los de tránsito, y dicen por ahí que hasta los del periódico (yo nunca los vi, pero días después me aseguraron haber visto una noticia impresa al respecto).

Yo tenía prisa por llegar a un compromiso laboral súper mega importante (por eso iba todo trajeado), sentado en la banqueta me dí cuenta que eso no podría ser, y en esos pensamientos estaba cuando un tipo llego con cara de pocos amigos e intento madrearme, al parecer era el esposo, no me sorprendió su actitud orangután, después de todo ninguno de los dos sabíamos si su futuro hijo sobreviviría. Pasaron algunos minutos más, y gracias al show que dio el señor en cuestión, la policía decidió que era buena idea apartarnos y protegerme de él, así que me llevaron detenido a los separos ministeriales…

Justo antes de entrar al MP, le llame por teléfono a mi pareja de ese entonces, le explique todo el pedo, y ella dijo que no me preocupara, que ella me prestaría su coche, que pasaría a dejarme las llaves al MP, la verdad es que yo necesitaba más que unas llaves de coche, necesitaba a alguien que me diera una abrazo y me dijera que todo iba a estar bien, pero eso no paso. En su momento le eché la culpa a sus obligaciones laborales.

Me da pena reconocer hoy en día que yo no tenía ni idea de que esperar en el MP, yo pensé que me pasarían a alguna oficinita pedorra y me ofrecerían café soluble nescafe mientras veía el canal de las estrellas. (no se burlen, nunca había ido a un lugar de esos). Sentí un extraño dolor en el corazón cuando me pidieron que me despojara de todo valor que tuviera conmigo (incluyendo el cinturón). Estaba seguro de que el hecho de ir trajeado me servía como para no ser tratado tan del nabo, y de cierta forma así fue; era el único detenido que aún tenía zapatos.

Pase las 5 horas mas largas de mi vida, ahí conviviendo entre cholos bien tumbados (locos locos locos, pero bien tranquilos) hasta eso alivianados los morros, no me molestaron ni una vez, solo se acercaron para contarme sus penas y ofrecerme perico (claro, para cuando saliéramos de ahí), había otros ñores con muy mala cara, y al menos puedo decir que era el detenido mejor vestido, obvio que eso no me servía de nada ya que por dentro estaba muy triste.

Después de varios papeleos, y después de confirmar que la futura mamá estaba estable y que no presentaría cargos, me dejaron salir de ahí, no se exactamente cual fue el proceso mental que sufrí esas 5 horas, pero yo estaba deshecho, me sentía triste, vulnerable, como un niño que necesitaba a su mama (cosa que me pasa una vez cada 5 años). Le llamé por teléfono a mi pareja para decirle que ya me habían dado las llaves del coche, pero no contestó, ella ya no tenía que estar en el trabajo, así que seguro estaba con sus amigos echando fiesta… eso me dio aún mas tristeza (el problema no es solo que me sienta triste, sino que eso me choca, entonces me doy coraje conmigo mismo y me siento bien perdedor, y eso me pone más triste, vaya; es un círculo vicioso muy negativo). Después de varios intentos sin respuesta, decidí irme a mi siguiente trabajo (en el bar), pero primero pase a comprarme ropa a Suburbia ya que no me daba tiempo de ir a casa a quitarme el disfraz de Gutierritoz.
El resto de la noche trabaje a gusto en el bar, me aliviane bastante, intente llamarle a mi pareja para que me sirviera de paño de lágrimas un rato, pero nada. No supe nada de ella hasta en la noche que llegue a casa.

Yo esperaba un gran abrazo, pero nada. Y la respuesta a mi evidente cara de tristeza fue un simple: “ay ya no chilles, no es para tanto”… yo me quede boquiabierto. Y ya sé que estarán pensando que sí, que mi sucker actitud no iba, pero hay algo que tal vez deba de aclarar primero: no me gusta demostrarle mis sentimientos e inseguridades ni a mi pareja, PERO… soy humano, y cuando me llega a pasar… me gusta que me abracen y me protejan. Ese era el pedo precisamente, que para ella yo era el exigente, yo era el pilar de la relación, me imagino que simplemente no supo como reaccionar ante la versión chillona de mí.

No le guardé coraje en su momento, pero sí me sirvió mucho para darme cuenta de que no siempre todas tus facetas le van a gustar a alguien, y mucho menos les van a ser útiles. Y si yo voy por la vida con mi cara de tipo duro vale madres… pues es obvio que la mayoría de las personas esperan sólo eso de mí (afortunadamente, no todas).

Por eso ahora cuando vislumbro que viene una de esas crisis emocionales, prefiero agarrar mis cosas y treparme a la montaña solo, mientras todo pasa. Así cuando baje de la montaña, volveré a ser la persona que la gente necesita que sea. Nadie se ofende, y todos felices.

Por cierto, alguna vez (muchos años después) me llego la noticia de que ella se había arrepentido por esa actitud y que se sintió mal mucho tiempo por eso. Pero ni modo, ya era demasiado tarde, y la versión chillona de mi ya sabia a quien recurrir siempre que hubiera la necesidad: al blog.

3 comentarios:

Akasha dijo...

Todos tenemos días así, y por suerte ese no pasó a Mayores, hace poco leí por ahí que a veces llorar no es signo de debilidad, sino de que se ha sido fuerte por demasiado tiempo. Saludos

Anónimo dijo...

tenía como 2 años de no visitar este blog, el día de hoy sentí que habría algo importante en el...
R2

Acido dijo...

@R2. Eso es aca culpa de la conexión universal maestre. jeje
@Akasha. Pues si, y lo importante es estar uno bien por dentro, y con quienes le rodean.